miércoles, 3 de junio de 2009

El hakawati - الحكواتي‏ -

Actualmente estoy leyéndome un libro precioso, se llama “El contador de Historias” (Rabih Alameddine). Yo no sabía esta tradición árabe tan bonita y llena de sentido… el vínculo de las palabras. A la persona que cuenta cuentos se le llama Al-hakawati y antiguamente, antes de que existiera la televisión, estas personas iban a los cafés a contar cuentos y leyendas árabes tan emocionantes que dejaban a los oyentes con la boca abierta y deseosos de que llegara el día siguiente para que continuara; tanto era así que se cuenta que había un hakawati tan bueno que dejó a sus oyentes 8 meses expectantes con un cuento.
Mientras el hakawati esta contando un cuento, los demás beben té y fuman la pipa árabe llamada “sisa” y ninguno quita vista y oído al Cuentacuentos. Pueden usar instrumentos, como el oúd árabe, o también pueden usar réplicas de armas antiguas o cualquier cosa que ayuda a entrar en la historia al oyente.
Este trabajo era tan importante que la aristocracia árabe solicitaba sus servicios tan frecuentemente que solían llegar a ser amigos…incluso familia. Un ejemplo del poder del vínculo de las palabras está reflejado en el libro de “Las mil y una noches”.
Este libro muestra creencias que no conocía, mezclándose con la vida real del protagonista. A veces me imagino en una de esas salas, con la mirada puesta en el hakawati y con la mente lejos, lejos de aquí…

4 comentarios:

Aitor dijo...

Amparo, este es un buen artículo.
Si esque a veces no sabemos apreciar la belleza de las culturas que nos rodean, y son preciosas.

UN ABRAZO;
Aitor

Juan Escribano Valero dijo...

Hola Amparo: ¿As leido "LAS MIL Y UNA NOCHES" una moza tuvo al rey mil y una noches pendiente de sus hitorias.
Todas las culturas nos enriquecen si las miramos con ojos de hermanos.
Un abrazo

María dijo...

Hola, Amparo:

Te agradezco el que compartas con nosotros lo que lees, yo no conocía ese libro, pero tampoco sabía que la persona que cuenta cuentos se le llama Al-hakawati ni tampoco que antes de que existiera la televisión las personas iban a los cafés a contar cuentos y leyendas árabes, y es que es grato compartir para aprender entre todos, siempre aprendemos algo nuevo con ello, y que cada cultura es tan diferente, y algunas tan cautivadoras ¿verdad?

Un besazo, Amparo.

Soledad dijo...

En estos momentos estoy leyendo "El contador de historias", y me parece un libro maravilloso. Buscando información sobre los hakawati encontré tu artículo.